Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
lunes, 1 de agosto de 2011
Han sido días nublados. A veces creo que el cielo lee mis intenciones, mis emociones y se las apropia. Llueve como si yo lo hiciera: -pero no lo hago-; a veces creo que sólo he sufrido realmente una vez, y todo lo demás, fueron ficciones que alimentaron mi ego dramático. Te das cuenta que sufrimos porque queremos hacerlo? Que lloramos, nos enojamos con más ánimo con el que reímos? Que nos quejamos todo el tiempo como si ello sirviera para remediar nuestro vacío? La verdad es que estamos tristes. Somos seres tristes que les gusta nadar en el llanto de su propia tragedia y melancolía, y hemos redondeado una y otra vez nuestro dolor. Un situación curva que por donde se mire sigue siendo curva, y un círculo, son 360º del mismo sentimiento, de la misma pasión triste.
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