sábado, 31 de julio de 2010


Generalizar es evidenciar la carencia humana de captar las sutilezas.

miércoles, 28 de julio de 2010


En una época lejana la cual no recordamos ya, la cual hemos pintado con diferentes colores y vestido de trajes y formas que apenas alcanzan nuestra imaginación actual ha quedado suspendida en la memoria como una imagen aislada y sin movimiento, como una estación permanente.

Pensemos entonces en un hombre cualquiera anterior a nosotros, un rostro desconocido, sin peculiaridades ni formas particulares que nos aten a él de alguna manera, es él, aquél primer hombre. En ese instante en que lo dibujamos en un paraíso, solitario y silencio, nos preguntamos la manera en que aquél hombre debió preguntarse, sí es que lo hacía, sí es que su existencia le causaba una especie de asombro y extrañeza.
(...)

Otro Fragmento sin nombre

+ La inteligencia calcula consecuencias; la sensibilidad no calcula. La sensibilidad es gozar o sufrir sin que estas tengan algún sentido. El sufrimiento o el gozo no tienen ningún sentido o moralidad, simplemente son manifestaciones de la sensibilidad con diferente fuerza.

Apología del cuerpo Fragmento II

(...)He llamado tal vez de forma correcta 'El olvido del cuerpo' a la enfermedad propia del cristiano, del que padece y siente culpa por su desnudez. El que rechaza su flacura o gordura, su altura o pequeñez es igualmente un enfermo; cuyo síntoma es el reflejo de un cansancio, de la aprehensión de una ‘moralidad de la forma’, de un dictamen sobre lo que está bien o mal en un cuerpo, sobre lo que debe o no debe ser. El cuerpo ha sido juzgado, primer gran error, segundo gran error es creer que el cuerpo es objeto de la moral, si la moral es en sí misma un error, lo es aún más tasar al cuerpo con algo que no le pertenece.

+El hombre se lanza a descubrir los terrenos ulteriores sagasmente inventados, pues tiene miedo en que lo más cercano, aquello que se esfuma y le pertenece: su cuerpo, es lo más desconocido, incluso para sus propios ojos.

+El hombre dice percibir su alma, pero no es capaz de verse la espalda y sentirse orgulloso por ello.

Apología del cuerpo Fragmento


Hay que aprender a sentirnos como si involucrásemos todos nuestros sentidos; entreguémonos a nosotros mismos en la búsqueda de una sensualidad propia. No ignoremos nuestros latidos, mucho menos nuestra respiración, abracemos nuestros frío, nuestro calor, olfateemos nuestro aliento y aroma. ¿Quién sabe percibirse? ¿Quién si por un instante fuera ajeno de sí mismo podría reconocerse por las particularidades que le distinguen?

Metáfora del Insomnio



Despertar... cuando todo es cuestión de despertar. Abrir los ojos y parpadear, palidez de colores y formas postradas en cuatro paredes inmóviles... ¿dormir? No esto no es dormir, ¿soñar? Tampoco lo es. Despertar... instantes sumergidos en un proceso lento de recordarnos a nosotros mismos, de reconocernos, ahí, aquí. Un rostro, un par de ojos y otro de manos y pies, labios delgados o gruesos ¿qué más da? Soy yo quien duerme y soy yo también quien despierta. Segundos en el que el ser es lo que es y puede llegar a ser, o donde simplemente ya no lo es. Despertar...palpitar... y una colección fotográfica acaricia mi recuerdo, palabras aisaldas, un lenguaje que desconozco y sin embargo me dice quién soy, quién es él, aquél al otro lado de la cama; ¿será acaso que le amo? ¿será acaso que hemos compartido tiempo? -Si, ¿no lo recuerdas? ¿Tan largo tiempo dormiste? -Dormir nos empuja a un precipicio, al vacío silencioso de una noche donde olvido, estar dormidos significa separarnos, pro un breve instante, incluso hasta de nosotros mismos. ¿Qué si yo duermo? -¡No! ¡qué va! prefiero soñar con los ojos bien abiertos, detesto ese sentmiento de extrañeza por las mañanas...
... Es menester que el hombre, para poder vivir tenga la fuerza de destruir y liberarse del pasado.

Friedrich Nietzsche



El árbol siente sus raíces más de lo que puede verlas, pero este sentimiento mide toda su grandeza según la grandeza y fuerza de sus ramas visibles. Y si el árbol puede equivocarse en esto, ¡cómo ha de equivocarse acerca de todo el bosque del que sólo sabe y siente algo en la medida en que éste mismo le frena o le desafía!

Fragmento sin título


Mucho me sorprende cómo el hombre pasó tanto tiempo buscando 'los misterios de su alma', cuando a un para él, su propio rostro seguía siendo completamente desconocido.

Fragmento sin título

El hombre es capaz de sentir a otro ser humano, como lo es también de sentir el mundo; sí lo hace libremente, es por el instinto de vida que hay en él y nada más. Un hombre se dice vivo cuando le es posible sentir, no sólo por una piel extensa y despierta, sino por un estremecimiento en todo él.

miércoles, 14 de julio de 2010

El Farero


De pronto sucedió en el mundo el atardecer
y con él, el sol hubo de ponerse y jamás volvió a salir.
Las noches fueron largas y más aún dolorosas,
mientras los mares arrastraban cuanto navío extraviado de rumbo se internaba en su olaje.
Llovía interminablemente
y los vientos provenientes del norte y del sur,
sacudían cuanto navío ligero se dejara llevar,
pocos navíos le sobrevivieron a la tempestad,
al viento y al frío,
muchos se hicieron viejos, y de viejos hubieron de morir,
otros de jóvenes lo hicieron también.
Algunos navíos permanecieron siempre en el mismo lugar,
otros emprendieron simplemente su viaje,
y de estos navíos voluntariosos,
unos hubieron de perecer en su lucha,
otros de cansancio y unos pocos más lograron seguir navegando.
Estos, seguros de su camino a pesar de la oscuridad lograron ver allá... muy allá,
donde en las entrañas de aquella tierra lejana una luz tenue y palpitante se asomaba.
-¡Es el farero! Dijo uno de los navíos astutos,
entonces la mayoría de los navíos pareció estremecerse por encontrarse con aquel ser lleno de luz,
la única luz brillante en el mundo, en su aparente último rincón,
sin embargo uno de los navíos permaneció en silencio,
ninguno de los demás navíos se percató de él,
ni del significado de su silencio ante tal acontecimiento.
-¡Zarpemos entonces hermanos!, dijo otro de los navíos jóvenes,
y todos se dirigieron hacia la luz del farero
celebrando con poesías, alabanzas y canciones.
A lo lejos, El Farero se percató del navío que permaneció distante de los demás navíos mientras estos navegaban a la luz, regocijantes de alegría.
-Y tú amigo mío, ¿por qué no has emprendido tu viaje cómo los demás navíos? preguntó el farero,
mira cuan alegres y sonrientes vienen hacia mi luz,
¿Por qué has decidido no venir?
El navío permaneció en silencio y entonces dijo:
-Como tú lo has dicho, ¡Oh Farero!,
mi viaje con todos aquellos no ha de ser,
han partido a tu luz, y les deseo que bien les vaya,
pero ni mi destino, ni mi viaje final ha de estar en ti, ni descansar en ti,
y puesto que no elegí llegar a ti, mi viaje es aún más largo,
detrás de ti, aún hay otros mares que cruzar,
habrá otros vientos que abatir,
y entonces habré de encontrarme con mi luz,
¡pues detrás de ti amigo mío, está el amanecer!
No me importa lo que vaya a pasar, sino lo que estoy sintiendo; de eso se trata la Vida.

Mi nombre es Funes el Memorioso incapacitado para Olvidar



Ahí donde un recuerdo termina, uno nuevo aparece como magia de colores y sonidos...Lo que fui, lo que soy, lo que seré... Ayer y mañana, tan distantes el uno del otro y de lo que ahora soy...porque siempre es hoy y mañana...mañana quién sabe.
Pocas veces nos preguntamos lo alejados que vivimos de los demás; más aún, casi nunca lo hacemos tratándose de nosotros mismos

Memento


Sólo lo que es nuestro se retira...

Memento Vivere

Memento Mori



Respice post te! Hominem te esse memento!