viernes, 29 de marzo de 2013

Hace tiempo que se me olvida el lenguaje. No sé cómo debo escribir, no sé cómo dejar que las manitas caminen como campanadas de invierno sobre el viento.
Hoy es de esos días en el que las palabras se antojan escurridizas; se deslizan suavemente por fuera de los poros y corren a no sé dónde ni bajo qué pretexto. No me queda tiempo de preguntarles siquiera qué tienen de nuevo para decirme, simplemente se alejan, como el ave que atiende la primavera y no voltea más. Hubiera querido decirte todas esas palabras, hubiera querido retenerlas y con ellas, haberte retenido a ti tiempo suficiente para verte, para estudiarte y aprenderte como 'vos' sólo sabes que me gustas.