
En su corazón anidaba la magia de las noches infinitas, de los claro-oscuros que se esparcían por los amaneceres que encontraba durante los ratos en que sus párpados se abrían de par en par. Los días le eran indiferentes, a la luz de la mañana sus ojos se cerraban. Era la forma en que su corazón se mantenía intacto. Discretas mañanas y noches solitarias. Los hombres de la ciudad paseaban mientras él dormía, y mientras ellos advertían que unos con otros chocaban invadiendo espacios poco a poco más reducidos, él se proclamaba solitario, con el mundo a sus pies tocaba cada rincón del mundo, con la alegría de un salto, con la singularidad de un baile.
Melancólico espíritu, las aves lo veían recostado sobre una tierra inmóvil. Por las noches, su rostro se confundía con las nubes que huyen de los rápidos vientos del norte...Sleeping Giant... sus lágrimas se arrojaban a la tierra como una lluvia de otoño...nostálgica... él permanecía en silencio... mientras su corazón latía, la tierra se movía al tiempo de cada golpeteo... Sleeping Giant... él no sabía lo que era vivir entre hombres pequeños, él no sabía lo que era vivir a la luz del sol... sólo coleccionaba los instantes de soledad suprema en que su sombra aparecía en la tierra y entonces dormía... Si me preguntan, yo también estoy despierta esta noche, me gusta observarle mientras trata de atrapar las estrellas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario