Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
martes, 26 de enero de 2010
Te robaste mi pensamiento, y cuando te advertí de ello hiciste lo posible por deshacerte de él, entonces lo lanzaste y se fue rodando sin rumbo; dime ahora, ¿dónde lo busco yo?
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