martes, 30 de noviembre de 2010


Vivir era esa duración, era también ese consumirse silencioso, el desgaste vital de una fuerza distendida. Todo mi cuerpo tenía Memoria, y puesto que tenía memoria seguía siendo cuerpo. Fue así como llegué a la conclusión que sólo cuando la Memoria particular cesa, el cuerpo muere. Como la estrella, algún día me convertiría en nébula, y mi polvo se esparciría por el resto de una materia que coexiste con mi cuerpo. ‘Sólo lo que es nuestro se retira’: vida, memoria, duración, cuerpo. Ojalá pudiera retenerme, porque hay tanto de esta vida, hay tanto de mi cuerpo que me seduce a quedarme. ¿Por qué no me puedo retener? Ojalá mi Memoria pudiera retenerse del Olvido.

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