
Existe un ruido particular en la cabeza que aquieta incluso los pensamientos más alborotadores, los sentimientos arrebatados de un pecho incontrolable. Poesía germánica que sale de la matanza del débil semblante: no hay poder que detenga semejante fuerza intempestiva.
Miro como si lo hiciera al interior de mi propio espíritu y lo que veo: una tierra aislada donde la más grande de las batallas se libra -siempre con mayor intensidad-.
Esta fuerza que destruye es un torrente incontenible de vida ¿qué he de hacer con tanta vida desbordada? ¿habrá que preferir escondite? ¡Eso no!
-Soy el centinela de su propia torre, ¡oh castillo interior que ardes con tanto fervor! ¿Qué fuego te alimenta para nunca consumirte? -El centinela cierra las puertas al interior del castillo y queda consumido en la guardia de su propia alma.-
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