Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
jueves, 9 de diciembre de 2010
La muerte con la que nos encontramos en el rostro del otro como no respuesta, ella es lo sin respuesta.
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