sábado, 20 de marzo de 2010

El segundero y El Arte del Relojero




El segundero.- Que vuestras manos aprieten con fuerza la marcha, haced como si vuestro corazón fuese el mensajero, pues las horas son pesadas para quien mira el segundero, para quien escucha ansioso y temeroso el paso del tiempo. El que espera sucumbe a su paso, pues ante todo ansía que el tiempo pase. Animad vuestro andar y amad la vida que hay detrás de cada instante. Que el segundero corra, avanzad a vuestro paso seguro y alegre que la vida es para quien la vive y no para quien la ve vivirse.

El Arte del Relojero.- Aprended el arte del relojero; aquél que esculpe el tiempo y que no sólo de las manecillas conoce; aquél cuyas manos no se encuentran atadas al tiempo, y el reloj a lo lejos ya no es mirado. El Relojero cuyas manos aprietan con fuerza la marcha de su corazón, firme y voluntarioso sale a la búsqueda de las horas y los segundos, aprende del arte de vivir sabiendo que las horas pasan y los días terminan, pero que las horas no consumidas son un desperdicio, que los segundos ignorados no vuelven, y agota cada hora, porque bien sabe que tarde o temprano su hora habrá de llegar. El relojero sabrá hasta dónde dio marcha a su vida, y habrá entonces relojeros de mediodía, de medianoche, de atardeceres y de amaneceres. ¡Aprended del arte del segundero!

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