Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
jueves, 16 de junio de 2011
Me dirijo hacia el jardín del Edén; no es el jardín de la sabiduría, ni mucho menos el de la vida; no es tampoco el del amor: es el jardín de la muerte. Nuestra muerte que en aquél instante se hizo presente y con la que vencimos el tiempo con la gloriosa bandera de la eternidad. -¡Somos libres! ¡Sentid infinitas cosas!, ¡Retornad a mi cuando hayas muerto, que yo os haré vivir nuevamente!
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