Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
sábado, 7 de agosto de 2010
El silencio de la noche es el confidente del eco de mi espíritu. Con qué ambiguo miedo de perder y de conservar se aferra el ser humano a esta vida.
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