miércoles, 28 de julio de 2010

Metáfora del Insomnio



Despertar... cuando todo es cuestión de despertar. Abrir los ojos y parpadear, palidez de colores y formas postradas en cuatro paredes inmóviles... ¿dormir? No esto no es dormir, ¿soñar? Tampoco lo es. Despertar... instantes sumergidos en un proceso lento de recordarnos a nosotros mismos, de reconocernos, ahí, aquí. Un rostro, un par de ojos y otro de manos y pies, labios delgados o gruesos ¿qué más da? Soy yo quien duerme y soy yo también quien despierta. Segundos en el que el ser es lo que es y puede llegar a ser, o donde simplemente ya no lo es. Despertar...palpitar... y una colección fotográfica acaricia mi recuerdo, palabras aisaldas, un lenguaje que desconozco y sin embargo me dice quién soy, quién es él, aquél al otro lado de la cama; ¿será acaso que le amo? ¿será acaso que hemos compartido tiempo? -Si, ¿no lo recuerdas? ¿Tan largo tiempo dormiste? -Dormir nos empuja a un precipicio, al vacío silencioso de una noche donde olvido, estar dormidos significa separarnos, pro un breve instante, incluso hasta de nosotros mismos. ¿Qué si yo duermo? -¡No! ¡qué va! prefiero soñar con los ojos bien abiertos, detesto ese sentmiento de extrañeza por las mañanas...

No hay comentarios:

Publicar un comentario