
El árbol siente sus raíces más de lo que puede verlas, pero este sentimiento mide toda su grandeza según la grandeza y fuerza de sus ramas visibles. Y si el árbol puede equivocarse en esto, ¡cómo ha de equivocarse acerca de todo el bosque del que sólo sabe y siente algo en la medida en que éste mismo le frena o le desafía!
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