miércoles, 26 de enero de 2011

Cosas Simples


Por ahora no he podido pensar en algún otro nombre que pudiera titular un escrito que ni siquiera he esbozado de manera sistemática y consciente. He sido cuidadosa en no escoger argumentos premeditados, por lo que me despojo de todo interés mental que pudiera parecer razonable. Decidí escribir, como cualquiera lo pudo haber hecho. Me gustaría ser de la época de los hombres del tintero y la luz tenue. Yo en cambio pertenezco a la época de pianistas frustrados que se conforman con mover sus manos sobre un angosto teclado. Soy de la época de aquellos que viven en grandes ciudades, donde la luna y el sol han sido olvidados, casi borrados por una cuadrícula de cielo permitida entre apartamentos. El mío, es un lugar un tanto singular, ubicado en el techo de aquella cuadrícula, ¿mis privilegios? –Ninguno-. Simplemente gozo de buen gusto para seleccionar azoteas y poder mirar el cielo.

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