Podréis juzgarme de la siguiente manera: como mentirosa y embustera por abusar de la palabra escrita, y no os culpo; llamadme entonces así sí bien lo deseas. Quedadte tranquilo que no os reprocharé nada a vuestro sentir que denuncia al mío; mi silencio será verdaderamente auténtico.
sábado, 1 de enero de 2011
La desgracia del Solitario
He gritado a todos que he muerto, pero nadie sabe escucharme. ¿Qué diferencia puede haber en el lenguaje de los muertos? ¿Será a caso la incasable sin respuesta del que ya no está? -Yo no respondo, esa es mi verdad, no he de hacerlo nunca más, pero ¿qué acaso no escuchan lo que os estoy diciendo? ¡He muerto! ¡Venid por mi cuerpo y llevadme al precipicio del olvido! ¡Arrastradme al deseo infinito del eterno sin regreso!
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