
Creo que hemos triunfado; como aquél que levanta los brazos entusiasmado tras una batalla sanguinaria en el coliseo. ¡Hemos vencido al león!
No os sabría mirar con ojos vencidos, no os podría mirar directamente y reclamar piedad, ¡no señor! Eso no soy yo: un cobarde que grita con astucia y estruendo, con ojos dilatados de temor taciturno. No os podría mirar con semejante descaro; ¡que me arranquen los ojos! ¡Que cese mi vida si he de hacerlo alguna vez! ¡Hemos vencido al león!
No hay comentarios:
Publicar un comentario